¿Por qué escribimos?

Este es un post que escribí para el blog de autores de Sabes Leer, del cual formo parte, y que ahora me gustaría compartir con todos vosotros. No sin antes, invitaros a echar un vistazo a su página web, donde encontraréis un amplio y selecto abanico de autores y sus respectivos libros, para elegir vuestra próxima lectura.

¿Por qué escribimos?

Esta es la pregunta estrella que muchos nos hacen y el resto de personas piensan. Quizás ni nosotros mismo tenemos la respuesta exacta al hecho de por qué un día nos planteamos empezar a escribir.

Y hoy me gustaría haceros reflexionar sobre dicha elección que un día tomamos y de la que os aseguro que no nos arrepentiremos nunca.

Una vez escuché decir a un escritor que existían dos clases de escritores: los que escriben para hacerse ricos y los que escriben para no suicidarse. Esta radical clasificación llamó mi atención, y hasta me hizo plantearme a qué grupo creía pertenecer yo misma. Tras una larga tarde de  reflexión yo diría que estoy entre ambas. No pretendo hacerme rica escribiendo, aunque sí me gustaría poder vivir de ello y tampoco la escritura es una alternativa al suicidio, aunque sí que es una buena manera de escapar de la crueldad y frivolidad del mundo que nos rodea. Así que en parte este escritor tenía razón, pero yo creo que en vez de clasificaciones los llamaría extremos. Son quizás los dos extremos, por los que alguien decidiría escribir. Sin hablar de la pasión por las letras, que está inscrita en todo corazón narrador.

¿Por qué empecé a escribir?

Supongo que escribir, era mi forma de llorar. Cuando ya no te quedan lágrimas que derramar, los sentimientos se acumulan en tu interior y para mí la mejor vía de escape fue la escritura y la lectura. Ambas por igual. Es cierto, que primero descubrí la magia de los libros con la lectura y me perdí durante años en ese mundo de fantasía alejado de la pesadilla que por aquel momento se había adueñado de mi persona. Más adelante, empecé a escribir en un diario mis pensamientos, reflexiones y miedos. Fue entonces, cuando me di cuenta de lo mucho que me ayudaba y, además, gustaba. Pero ese no fue el inicio de mi carrera como escritora, sino que primero trabajé de lo lindo para erradicar mis propios demonios y, una vez alejados de mí, llegó la inspiración a mi vida. Había dejado mi mente libre, para que ésta pudiese anidar en mi cabeza. Y cuando inspiración y sueños se unieron, nació el  germen de mi primera novela: la magia del amor.

Así que regresando al tema del post, si me preguntan hoy en día que por qué escribo, mi respuesta más sincera sería: para ser feliz.

¿Para qué sino hace alguien algo tan arduo como idear una historia, una trama, unos personajes y escribirla, sino es porque durante el proceso se divierte y ante el resultado se siente dichoso?

Y como conclusión final me gustaría dejaros esta pequeña frase, que deseo que os guste:

La escritura nos convierte en mejores personas, nos ayuda a comprender el mundo que nos rodea y, a la vez, nos mantiene a salvo de él.

 

El final de una historia

¿Cuantas veces te has encontrado escribiendo el final de tu novela y… de repente te entra un ansia descomunal por concluir su desenlace?

Pues en este punto es donde me encuentro yo. Me siento muy feliz de estar acabando el primer libro de una trilogía llena de amor y ciencia ficción, todo ello envuelto en una trama que te invitará a conocer un nuevo avance científico que permitirá crear humanos sintéticos con alma, como es el caso del protagonista de esta historia.

Os dejo, en primicia, la imagen del personaje que está a punto de enamoraros.

Siento deciros que de momento no os puedo desvelar mucho más, pero realmente este post lo escribo para tratar de ordenar esas ideas que me vienen a grandes oleadas justo al final de mi historia y que piden a gritos un hueco entre mis páginas. Es increíble que, a pesar de tener un esquema bastante pensado, me sigan surgiendo cambios e ideas originales a estas alturas. Hasta yo misma me sorprendo. Y sin duda, en cuanto acabe este post, me voy a poner a recopilarlas todas para así crear un colosal final para esta primera novela de una gran trilogía.

Y hablando del final de la novela…

Cómo muchos sabéis, aunque el final parece algo de lo más sencillo no lo es. En él tienes que introducir una gran cantidad de escenas a cada cual más sorprendente y tratar de cerrar todos los cabos sueltos que durante la historia fuiste abriendo. Y como es mi caso, dejar alguno que otro sin resolver para dar juego a la siguiente novela de la serie.

No, el final no es fácil, pero estoy de acuerdo en que es, quizás, uno de los momentos más divertidos para el escritor.  Momento en que la excitación se apodera de tu cuerpo para crear algo increíble. Ese final que tú como escritor estabas deseando leer en algún momento de tu vida y que ahora lo estás convirtiendo en una realidad plausible para que otros lectores lo saboreen.  

¿Sabes qué es lo mejor del final?

Que nunca lo es. Como en la vida real, tras él siempre hay un principio que, puedes tomar la opción de continuar en una segunda entrega, o bien, puedes optar por dejar que la imaginación de los lectores lo cree a su voluntad. Tú elijes. La decisión es del autor. Y mientras lo decides, los lectores se están empezando a acomodar en sus sillones, deseosos por degustar ese plato preparado con tanto mimo y dedicación, a la espera de que el sabor penetre en su paladar y lo convierta en una recuerdo inolvidable.

¿Sabes cómo sería tu final ideal como lector? Pues escríbelo.

Exclusiva: La magia del amor (Capítulo I)

Primera Parte

Llevo miles de años observando al ser humano desde mi celestial y armonioso hogar. Cada uno de ellos hechizados por las vicisitudes de la vida terrenal. Pero he creído conveniente atesorar esta historia que estoy a punto de contar. Quizás no sea la más entretenida ni la mejor narrada, pero sí, que os puedo asegurar, es la más hermosa. 

La historia de un amor ancestral, sin precedentes ni límites.

El mayor de todos los tiempos.

Arcángel Uriel

* * *

Capítulo I

 

            Todo empezó con mi primera misión a la tierra: mi primera vez en un cuerpo de hombre.  Recuerdo cómo incluso el suave aire que acariciaba mi nueva apariencia me hacía estremecer de temor. Era como estar desnudo en medio de un bosque invernal; expuesto a la lluvia, la nieve, el viento, y a toda clase de voraces depredadores que olían mi miedo. Esta sensación no apareció meramente por el hecho de haber dejado mi tranquilo hogar y encontrarme en medio de un mundo hostil; lo que me hizo sentir más desprotegido era la ausencia de una importante parte de mí: las alas. Con la espalda al descubierto notaba como la aprensión que el mundo terrenal albergaba, se introducía a través de esa fisura en mi ser.

            Empecé a caminar sobre esa extraña superficie férrea, con la única ayuda de mis extremidades inferiores. Mis pies subían y bajaban a mi orden, pero sus movimientos eran torpes e irregulares. «No puedo presentarme así, sospecharán», pensé. Así que me puse a practicar en medio de una arboleda de frondosos robles y altos pinos. Sentí por primera vez su fresco e intenso olor. En nuestra morada disfrutamos de experiencias impensables para la mente humana, pero sin duda, al otro lado del cielo gozaban de otras de indudable poder como el olfato. Me dejé llevar unos minutos por ese nuevo sentido que estaba experimentando, pero un rayo de luz se filtró entre las robustas ramas de los árboles, dándome la señal de continuar con mi cometido. Volví de nuevo la atención hacia mi andar: «¿Cómo podían los humanos moverse con tanta facilidad?», pensé. No me cupo la menor duda de que el lúgubre traje que llevaba puesto complicaba aún más el movimiento. Me sentía tan incómodo. «¡Oh señor, no llevo ni un minuto en la tierra y ya echo de menos mi hogar!», pensé dirigiendo mi mirada hacia su morada. Debí tardar media hora más en hacerme a mi nueva forma de desplazarme, pero ¿cómo conseguiría acostumbrarme a hablar?

            El reflejo de un petirrojo, iluminado por un intenso rayo de sol, llamó mi atención. Entonces otro sentido se despertó en mí: el oído. Su melodioso canto, aunque en cierta manera me recordó a las alabanzas de los serafines, penetró en mí para hechizarme de nuevo con una majestuosa obra divina. En ese momento, un sonido mucho más suave y conocido llegó a mí: el alma del animal me estaba hablando. «Es mi oportunidad», pensé. Carraspeé para calentar y dije con un grave tono de voz que me hizo estremecer—: Hola, pequeño —la pequeña ave me miró y al posarse sobre mi hombro, tuve la certeza de que me había entendido. En aquel momento sentí mi boca seca, entonces lo recordé, los humanos tienen unas necesidades básicas muy distintas a las nuestras. Levanté la vista, intentado vislumbrar algo que calmara mi sed. A doscientas aureolas de distancia, bajo un fuego crepuscular que custodiaba todo el paisaje con su brillo, yacía un pequeño riachuelo. Me acerqué con lentitud, aquella forma de transportarme me daba poca confianza y sentía a cada paso como todo mi cuerpo se tambaleaba, experimenté un miedo irracional de caer desde una altura insignificante para un ser que habita entre las nubes. Después de un costoso trayecto y llegar a mi objetivo, el reflejo de un cielo añil dibujado en el agua, abrigado por la presencia de sus dos grandes astros: el sol y la luna, me hizo olvidar mi feroz sed. «¿Cómo es posible que estén tan ciegos?», reflexioné pensando en la divinidad de todo lo que me rodeaba.

            Miré mi reluz, su esfera dorada aguardaba en su interior una aguja que me señalaba la Luz que albergaba en mi ser. En la tierra la Luz celestial es eclipsada por la incredulidad de los corazones y las almas puras se ven obligadas a subsistir y refugiarse en su propia sombra, a la espera de que algún rayo ilumine su camino. Por lo que si la aguja de mi reluz llegase a cero me quedaría atrapado para siempre en el mundo terrenal, convirtiendo mi existencia en una banalidad.  Afortunadamente la Luz seguía abrigando mi interior en todo su esplendor. Por vez primera desde que abandoné mi pacífica morada, noté como mi cuerpo se serenaba y mi mente navegaba en un mar en calma. Así que decidí, no hacer esperar más y ponerme en marcha.

            Benzú era un pequeño pueblo de Ceuta. La costa yacía a sus faldas, reflejando el firmamento en el mar convirtiendo a estas dos grandes creaciones en una. Y, lector, aunque te puedan parecer muy diferentes entre sí, todo nació del mismo Padre. Las montañas en cambio, parecían gigantes rocosos protegiendo los límites de aquel pintoresco lugar. La Guerra Santa no había hecho demasiados destrozos físicos en aquel retirado pueblo español, pero no todo había corrido la misma suerte. Una ola de odio y egolatría arrasó con los corazones más débiles, dejando en el más profundo sin sentido a unos y repudiados a otros. Después de quince años de guerra, las disputas entre religiosos habían alcanzado tal dimensión que difícilmente el hombre por si solo podría solucionar.

            Levanté la mirada hacia mi hogar; despejado y cálido a pesar de la partida del sol, típico de finales de la primavera. Los querubines, ángeles encargados del tiempo, los astros, las luminarias, etc. habían arropado y dado sus buenas noches a su custodio predilecto: el sol. Y animado a salir a la pequeña y tímida luna para alumbrar los sueños de todas las almas.

            Su sosegada luz invitaba a sentir el delicado susurro de las almas. Esta tranquilidad me hacía sentir más cerca de casa, dejé mis pensamientos en blanco y pude escuchar los suyos. «Pues claro, sigo siendo un ángel», recordé al cabo de experimentar un episodio de confusión y debilidad. Cerré los ojos y me dejé llevar. Al segundo me volví a sentir yo mismo, el aire acariciaba todas las partes de mi diáfano cuerpo, ya no percibía el rígido suelo bajo mis pies. Abrí las dos esferas que me permitían gozar del sentido de la vista en la tierra y me descubrí flotando sobre ese disfraz de apariencia humana que Él había creado para mí. Me desplacé a través del viento, pero el cuerpo no me seguía. «¿Quizás con un poco de práctica?», pero escuché de nuevo sus pensamientos; estaban preocupados, me esperaban, no podía perder más tiempo. «Ahora no es el momento». Decidí llevar a cabo mi misión.

 

            A las afueras, bajo unas imponentes montañas, ajenos a un mundo bélico, una joven pareja, apresada por el único lazo del amor, sintió por primera vez el contacto de sus manos sin temor a ser hallados. Hasta el momento habían mantenido en secreto su romance, pero algo tan grande no podía ocultarse por mucho tiempo. Su fuerza rugía con tal intensidad que todas las almas puras que se encontraban a su alrededor podían percibir sus vibraciones. Ésta sería su oportunidad, las cadenas estaban a punto de abrirse para dejar paso a una bestia que abrasaría con su cólera la injusticia.

            Amel, una hermosa joven con tez de muñeca de porcelana, se hallaba espléndida cubierta con un sencillo vestido de algodón blanco; decorado con una simple pero elegante cinta rosada que envolvía con suma delicadeza la esbelta cintura de la muchacha. Junto a ella se encontraba Aladiah su ángel y fiel compañero. Jamás la dejaba sola. Ella lo era todo para él, su alma le pertenecía y debía hacer lo posible por salvarla de las afiladas garras de un mundo cada vez más salvaje. Aunque, a pesar de su custodia, la vida de la joven no había sido ningún camino de rosas. «Así es la vida», pensaba ella. Nunca se dio por vencida. Era fuerte y, aunque todo el mundo la tenía por débil, ella no dejaba que ese adjetivo la representase lo más mínimo. Totalmente autosuficiente, a su parecer, «inocente criatura, tiene mucho que aprender de la vida», pensé. Pues ni siquiera nosotros podemos gozar de la plena autonomía, requerimos de Su presencia y Luz para sobrevivir, y los humanos son seres más frágiles y, por ende, más dependientes. A pesar de la arrogancia que atisbaba en una pequeña parte de su ser, era una joven muy abnegada y entregada a los demás. Su espíritu soñador bebía de la única fuente que le saciaba: su sueño. Un deseo que sin ella saberlo la llevaría al límite de sus fuerzas, hasta ahogar el latido de su débil corazón.

            La pareja iluminada por la luz de la luna se encontraba junto la vivienda donde Amel había crecido y alimentado su alma. Una casa de dos pisos recubierta de tejas ajadas por el paso del tiempo y en su cúspide, a modo de sombrero, un tejado rojizo custodiaba todos los recuerdos que habitaban en su interior. Un pequeño gallinero y un corral acompañaban a esta solitaria estancia envuelta por frondosos árboles y brezos que le otorgaban una atmósfera peculiar: libre de prejuicios y hostilidad. La joven Amel había crecido muy feliz en aquel remoto claro del bosque, lejos del odio que reverberaba en los ojos de la gente. Pero su vida pueril y despreocupada estaba a punto de cambiar. Dirigió su profunda mirada dubitativa hacia la de su amado y lo que en ella halló, corroboró sus dudas. Ante ella, vio unos enormes ojos castaños que reflejaban inseguridad y miedo. «¿Estamos haciendo lo correcto?», se preguntaban ambos para sus adentros.

            Un vago recuerdo pasó por la mente de Isà: la primera vez que sus miradas se unieron en una. La suya, apagada y perdida en un profundo océano de aguas enturbiadas y la de aquella Amel de dieciocho años, llena de esperanza y un brillo que ensalzaba su luz. Era ella, estaba seguro, no podía ser ninguna otra. Solo ella había conseguido levantar a un agotado Isà de los escombros que dejaba la guerra y darle una esperanza a la que aferrarse.

            Las actuales leyes estatales no les permitían estar juntos. Si ella, hija de padres cristianos y educada en dicha fe, hubiese accedido a abrazar su religión, el islam, todo habría sido más fácil. Pero un persistente sentimiento, que ardía bajo su pecho cada vez que este pensamiento afloraba en la mente, impedía que Amel tomase dicha decisión. «¿Pero, por qué? Todo sería más sencillo de esta forma», pensaba con impotencia.

            —¿Tus padres… no han querido…? —preguntó dolorida Amel, incapaz de acabar su frase.

            —No. —Negó apesadumbrado con la cabeza Isà— Pero no te preocupes, —le cogió de las manos—  un día te verán a través de mis ojos y no podrán evitar amarte.

            Ella asintió bajando lentamente su afligida mirada hacia el suelo.

            Quizás la época y el lugar en el que se conocieron no eran los adecuados, pero aun así ellos habían luchado por su amor y allí se encontraban, dispuestos a dar una importante lección de valor y amor a su pueblo. Sobre un improvisado altar hecho con palés y envuelto en una delicada tela madreperla, que daba la sensación de estar en el interior de una enorme concha bajo el único influjo de la pasión.

            Amel retiró un segundo su mirada de Isà, y la dirigió a la persona más importante que había conocido desde que tenía uso de razón: su padre. Sentado frente a ellos, acompañado únicamente de su fiel amigo Pastor, su perro de raza pastor ovejero australiano que iba con él a todas partes; ayudante a la hora de cuidar el rebaño y amigo en los largos días de invierno. Ellos y ahora Isà, eran su única familia. A pesar de la distancia, que aún me separaba de ellos, pude sentir como el corazón de la joven se oprimía al pensar en la soledad que a partir de ese momento abrigaría a su padre. Y sin emitir ningún sonido, sus finos labios pueriles se abrieron para articular un “te quiero” acompañado por un soplo cargado de amor.

            Los jóvenes se estaban empezando a impacientar. No sabían aún quién era aquella persona que había aceptado este cometido, aun y sabiendo las consecuencias. Fue el alma de Aisha, la madre de Isà, quien me hizo llamar. Y aunque ella no se encontraba en la ceremonia, su ángel si lo estaría. «¿Y si se ha echado atrás a última hora?», escuché que pensaban. Pero claro, ellos no se podían hacer una idea de lo cautivador que era este lugar para mí al sentir por primera vez el aroma de la naturaleza y ver a través de un humano la belleza de la creación. Tampoco ha sido nada fácil controlar mi cuerpo y avanzar transportando todo mi peso.  Pero allí estaban.

            —Ya llega —dijo Pablo suspirando relajado al verme venir.

            Amel relajó en segundos todas las facciones de su rostro, para que éste volviese a verse brillar de felicidad. «Ya está, tranquila, estás junto al amor de tu vida, nada podrá ir mal a su lado», pensaba Amel mirando a su futuro esposo.

            —Les ruego que disculpen mi tardanza. Me he… —pensé buscando una excusa— perdido entre el bosque y no encontraba la localización. —Me exculpé algo incómodo con mi nueva forma de hablar, tampoco controlaba muy bien qué expresión y tono se debía utilizar en estas situaciones. «Qué complejo es el lenguaje de los hombres. Con lo sencillo que es comunicarse a través de las emociones, éstas seguro que no admitirían margen de error», pensé.

            La pareja se miró tímidamente, intercambiando recelosos pensamientos y, finalmente, ambos aceptaron mis disculpas.

            —Estamos reunidos en este recóndito plano del bosque —las palabras empezaron a brotar de mi boca como si estuviese dotado de una divina inspiración— para unir en matrimonio bajo los ojos de Dios, a dos jóvenes que decidieron emprender juntos un camino lleno de obstáculos que, lejos de separarlos, fortalecerá su unión. 

            Noté los ojos de Pablo clavados en su hija, era lo único que le quedaba en este mundo, y de algún modo sentía que hoy se la iban a arrebatar. Por eso, y a pesar de la inmensa felicidad que le hacía el verla tan dichosa, en su interior se estaba llevando a cabo una batalla de emociones contrarias.

            —Bien, queridos humanos —ambos me miraron extrañados ante mi forma de dirigirme a ellos. Entonces me di cuenta de que el término “humanos” tratándose de que yo también era uno de ellos, sonaba extraño— hijos, —rectifiqué—  cuando os plazca podéis empezar a recitar vuestros votos matrimoniales e intercambiaros las arras. —Elevé los brazos sin saber bien por qué animando a la pareja a iniciar la ceremonia.

            Isà después de escuchar mis palabras, intentó en dos ocasiones pronunciar la primera sílaba de su voto, pero de su esfuerzo tan solo se pudo oír un agudo sonido ininteligible. Vi como su ángel de la guarda, Haziel, dejaba entrever una cómplice sonrisa y lo envolvía con sus colosales alas, para tratar de equilibrar sus emociones y calmarlo.

            El joven había soñado tantas veces con este momento que cuando lo pudo acariciar se paralizó. Amel sería por fin suya. Aquella chica con andares ágiles, que día tras día veía pasar ante su mezquita, iluminada por un sol que parecía nacer de su interior, por fin sería su esposa, o al menos para él así sería. Aunque su comunidad no la aceptara, la amaba y no podía, ya no, vivir sin ella.

            —Yo Isà Abdullah te quiero a ti Amel Luna como esposo, y me entrego a ti, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida.

            —Yo Amel Luna te quiero a ti Isà Abdullah como esposa, y me entrego a ti, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida.

            Ambos se quedaron mirando fijamente y de esta mágica conexión, que se da en contadas veces entre hombre y mujer, nacieron unas chispas que danzaron a su alrededor hasta crear un áurea luminosa que los envolvió.

            —Por el don que Dios me ha otorgado, desde hoy y para siempre, os declaro marido y mujer. Isà puedes besar a la novia.

            La recién unida pareja se refugió en el interior de aquel cuarzo rosa diáfano que su amor había creado. Inmersos en un mundo en el que ellos eran los protagonistas, se besaron. Se sentían libres. La sociedad seguiría en su contra, pero juntos serían capaces de enfrentarse a todo tipo de vicisitudes que la vida les deparará. Y mientras Amel seguía besando a su ahora esposo un pensamiento muy fuerte creció en su mente, esta ceremonia, oficial o no, había abierto el grifo de su fuente. Lo que provocó, sin que ninguno de los dos se percatara, que una nueva chispa, esta vez, albina y muy brillante naciese de ese halo rosáceo que les mantenía unidos. Se posase justo en el punto en el que sus pechos se unían y finalmente, ascendiese hacia el cielo dibujando tras de sí una estela, un camino que un día un alma recorrería, si Dios así lo deseaba, hacia sus progenitores. Los ángeles y yo, éramos los únicos que podíamos admirar con gran orgullo el espectáculo, pues tras esta señal llena de significado, cobraba vida un sueño.

            —Amor mío, hoy es el segundo día más feliz de mi vida —dijo Amel con una mirada profunda y centelleante, que dejaba entrever toda la ilusión y la fuerza que aguardaba en su interior.

            —¿Y cuál fue el primero? —La miró Isá expectante.

            —Cuando llegue el día lo sabrás. —Sonrió con una mirada enigmática.

            Isà entrecerró sus ojos intentando, en vano, leer sus pensamientos y, finalmente, ambos se sonrieron con complicidad.

 

            Con el tiempo supe que ese día tan especial, que mencionó Amel, estaba estrechamente relacionado con el principal motivo de mi misión.

 

¿Te has quedado con ganas de saber cuál es ese día tan especial para Amel y por que el Creador ha mandado un arcángel para ayudar a cumplir su sueño? Entra aquí y sigue disfrutando de esta maravillosa historia de amor. Ya disponible en formato papel y a partir del 13 de junio en ebook 🙂

 

 

Un hermoso regalo llamado maternidad

¿Qué significa ser madre?

Estoy segura que todos responderíamos a esta pregunta sin pensar. Se es madre cuando tienes un hijo. Ese es un modo, el más común y visible de ser madre pero, después de mucho pensar he llegado a la conclusión de que, no es el único.

Siempre que pensamos en el día de la madre, nos vienen felices y hermosos recuerdos a la mente, pero… como todas las cosas este día puede ser como una espada de doble filo, uno suave y tierno y otro afilado y tremendamente doloroso. ¿A qué me estoy refiriendo?

TE INVITO A REFLEXIONAR CONMIGO

Veréis después de mucho pensar y reflexionar he llegado a la conclusión de que ser madre no es algo tangible o algo visible sino algo que se lleva en el corazón. Algo con lo que se nace. Te puede parecer una autentica locura lo que estás leyendo, pero deja a un lado tu mentalidad racional y excéntrica y párate a pensar en:

Esas mujeres que desean a toda costa ser mamás, pero que por una cuestión u otra no pueden, para mí ellas con el amor que están desprendiendo a esa nueva vida que un día desean acunar, ya están alimentando un alma que estoy segura un día les llegará a sus brazos, de una u otra forma. Es posible incluso que no la hayan parido ellas pero aún y así ese pequeño bebé o niño habrá sido alimentado con su amor durante la larga lucha que lidiaron hasta conseguir llegar a él.

 

Esas mujeres que de igual manera alimentaron con todo su amor a un alma que si llegó a estar en su interior pero que por distintos caprichos del destino tuvo que volver antes de tiempo al cielo. Hoy esos bebés están observando desde su cielo a su mamá, en este día tan especial. Si eres una de ellas mira al cielo y dedícale una sonrisa.

 

Esas hijas que perdieron a sus madres, hace mucho o poco tiempo da igual, quiero que sepan que para este tipo de amor el tiempo no corre, es efímero, este amor no muere nunca. Si te sientes parte de este grupo quiero que sepas que tu mamá está protegiéndote desde un tranquilo lugar del cielo y se siente muy orgullosa de ti.

 

Esas niñas que juegan y sueñan un día con ser mamás. Ese sentimiento no es ningún juego, ellas ya tienen esa semilla en su corazón, que con el tiempo ira creciendo hasta estallar y no poder acallar ese fuerte deseo con el que ya nacieron.

Esos hombres, que aunque no hayan nacido mujeres se sienten una de ellas, y sobre todo sienten que esa pequeña semilla también se plantó en su corazón. Si eres una de ellas, no dejes de luchar pues si esa semilla crece en ti es porque un día un alma llegará para regarla.

Esas madres que podemos ver cada día por la calle y sabemos con claridad que son madres o quizás lo serán muy pronto. Sí sin duda este es el grupo al que siempre felicitamos en un día como hoy. Y sin duda se lo merecen, pero…

Para mi ser madre va más allá y no es algo visible, sino algo que está oculto en el corazón de unos pocos, pues no creas que todas las madres que puedes ver con tus ojos, lo son de verdad. En muchas de estas mujeres la semilla no llegó a crecer y a pesar de ello no podemos negar que son madres, aunque bajo mi punto de vista, y aunque suene duro, no lo son y nunca lo llegarán a ser. Madre se nace y cuando se va creciendo, a veces antes a veces después, se empieza a despertar ese amor incondicional que sin tener aún a quien demostrárselo envuelve toda nuestra alma. Para mí esto es ser madre. Y si tú te sientes parte de ese gran grupo que engloba a todas la madres, ese que atesora la hermosa semilla llamada maternidad en su corazón: ¡FELICIDADES!

Un único libro nos regala: cientos de lecturas y miles de emociones

Hola queridos soñadores, como ya os comenté la guarida ha dado un pequeño cambio, y se ha vuelto mucho más reflexiva y profunda que nunca.

¿Es posible que un libro que puede llegar a ser muy beneficioso para unos sea, a la vez, dañino para otros?

En el post de hoy me gustaría compartir una reflexión propia que en ocasiones mientras leía me ha venido a la cabeza. Veréis ¿cuántos de vosotros no os habéis emocionado nunca mientras leías una escena que os recordaba a alguien conocido, o bien que despertaba recuerdos dormidos en nosotros mismos?

La verdad esos son los buenos libros, los mejores diría yo. Libros que en su interior, a parte de la historia, guardan una serie de reflexiones válidas para todos. Pero… del mismo modo que nos emocionamos quizás porque despierta en nosotros una serie de recuerdos, también puede perjudicarnos por revivirlos. ¿No lo habéis sentido? Sí, sé que todos pensamos que la lectura no tiene ningún perjuicio para la salud, y mucho menos para la salud mental, pero ¿y si esa lectura remueve momentos del pasado que aún no hemos superado?

No quiero, ni mucho menos, decir que leer este tipo de libros sea malo, de hecho todo lo contrario, creo que nos ayudan a superar esos momentos. Pero sí que puede llegar a ser doloroso, y en ciertas circunstancias, en las que aún no lo hayamos superado, quizás perjudicial.

Como por ejemplo…

Libros que hablen de un aborto, muchos quizás nos emocionaríamos y sentiríamos cierta compasión por la protagonista pero… pongámonos en la piel de una lectora que lo ha sufrido hace poco. Es posible que leer este libro le ayude, ya que puede ser un libro que le albergue luz a su oscuridad, pero también puede ser que se vea obligada a dejar de leerlo por el intenso dolor que le provoca dicho recuerdo. Otro ejemplo, este mucho más común seguramente para todos: una pérdida, hoy en día casi en todos los libros se habla de una, le da emoción y profundidad a la historia. Yo soy de las que creen que la muerte no es para nada el final, así que no creo que sea algo negativo, y si lo trato en mis libros procuro reflejar ese lado positivo que puede dejar en los seres queridos dicha pérdida. Nosotros, los que nos quedamos en la tierra, realmente no perdemos nada, sino que durante todo el tiempo compartido con dicha persona hemos ganado mucho más de lo que nos imaginamos. Pues bien, quizás para alguien que recientemente haya sufrido en sus propias carnes una muerte cercana esta la lectura, en la que el protagonista sufre una pérdida similar, pueda causarle un dolor tan grande que tenga que parar de leer. Y no digo que el libro sea malo, ni esté mal escrito, de hecho cuando nos sentimos tan reflejados en ese personaje es porque está narrado de una forma muy verosímil, vamos que el autor a dado en el clavo al reflejar la escena.

Hace poco me pasó con un libro, era un libro que me estaba leyendo con la idea de documentarme para mi próximo proyecto de escritura, pero cuando me di cuenta estaba inmersa en la historia de un personaje que sufría una situación que me recordaba demasiado y con todo lujo de detalles a una parte dolorosa de mi vida. Por supuesto, no es culpa del autor, él puede narrar todo lo que desee en su libro, pero en esta pequeña y modesta reflexión podemos ver que lo que para unos puede ser muy beneficioso para otros puede llegar a ser, en las circunstancias más extremas, dañino. Es más, mientras leía este libro me sorprendió lo bien que describía cierta escena pero, aunque ya han pasado muchos años, no me siento aún a día de hoy capaz de leer ciertas cosas, de revivir quizás ciertos momentos, no solo por dolor, sino por el temor que dichas emociones, sensaciones y recuerdos puedan causar en mi mente, llegando incluso a querer volver a vivir dicha situación. No lo creo, pero nunca sabes por donde puede salir nuestra mente, así que por si acaso esperaré unos años más para leer este libro del que os he hablado.

Como veis la lectura llega a ser mucho más compleja y profunda de lo que quizás muchos se imaginan, es algo maravilloso visto de este modo, ya que una historia nos puede producir ciertos cambios psicológicos, de tal modo que al acabar un libro no seremos la misma persona que antes de leerlo, y eso es algo que me fascina. Con cada libro cambiamos, evolucionamos, crecemos, aprendemos y, aunque a los lectores apasionados y divulgadores de la lectura no nos guste oír esto, también es posible perjudicarnos.


Esta reflexión no pretende hacer que dejes de leer, o que dejes de leer libros en los que personalmente te sientas identificado, si consigues hacerlo es porque estas totalmente curado, por así decirlo, te sientes seguro de ti mismo y leerlo te ayudará a consolidar este estado. Pero también hemos de tener en cuenta que no todos estamos nos encontramos en esta misma situación. Quizás lo ideal antes de elegir un libro es conocernos a nosotros mismo, conocer en qué momento de la vida nos encontramos y qué esperamos obtener con esta lectura, de este modo, todo lo que leamos será beneficioso y nos ayudará a seguir creciendo como personas.

Un buen lema quizás seria:

Conócete, lee y sigue conociéndote.

Con este post no quiero decir que no podamos sufrir ante una situación dolorosa de la historia, está claro que sí, y eso es lo que más me engancha de los libros. Me encanta sufrir por amor, por una pérdida, por un personaje… Suena un poco cruel pero esto significa que nos ha llegado tanto que hasta podemos sentir justo lo que él siente en ese momento. Pero siempre separando ese sufrimiento de nuestra propia integridad física y psíquica. Es decir, siempre y cuando ese sufrimiento se quede solo en esas páginas.

El próximo post será también una reflexión, muy relacionada con esta, pero esta vez bajo el punto de vista del escritor a la hora de hablar de ciertos temas. ¡Os espero!

Si os ha gustado me encantaría que compartieseis vuestra opinión y si habéis sentido alguna vez algo parecido a lo que intento explicar, de la mejor manera que sé, en este articulo.

Gracias por leerme y, sobre todo, continuad, por muy pesado e imposible que parezca, persiguiendo vuestros sueños. Veréis cómo el día que menos os lo esperéis se cumplirán. 

Renovarse o Morir

Buenos días queridos soñadores, esta es una entrada diferente a las habituales. Pues, tal y como digo en el título, estoy renovando la forma de ver y sentir la guarida, con el propósito de que llegue con mayor intensidad a acariciar vuestras almas. 
¿Y cómo lo lograré?
 
Con honestidad y Amor.
Esta noche, las musas que viven en esta guarida han decidido visitarme y por supuesto como me suele pasar robarme horas de sueño, pero… siempre son bienvenidas pues gracias a ellas tienen sentido y alma mis historias.
Me han hecho reflexionar, y como yo no necesito, las dudas me han envuelto y perseguido toda la noche. ¿Qué estoy haciendo mal? ¿Qué podría mejorar? ¿Cómo podría sentirme más a gusto yo misma con mi guarida?
Bien pues aquí está mi reflexión y por consiguiente aprendizaje, pues toda reflexión aporta algo importante que deja huella en nosotros.
He decidido darle un nuevo enfoque a la guarida. Uno, espero, mucho más sincero y cercano.  Con el tiempo nos equivocamos, cambiamos, rectificamos y eso es lo que nos hace aprender. Creo que yo he aprendido algo, no mucho de estos meses como bloguera o mejor dicho habitante de mi guarida, y ese algo es que no puedo convertir algo tan maravilloso en un obligación. Me explico, hay días en los que todo ser humano, por una u otra razón, no se encuentra con ánimos para realizar según que cosas: como escribir en su propio blog, o en el caso de que seamos muy previsores y ya tengamos el post escrito, no creo que si estamos en uno de esos días al menos bajo mi parecer, sea muy honesto publicar según qué entradas. Y más en mi caso que intento que todas mi historias y posts desprendan un aroma de felicidad, esperanza e ilusión en cada palabra, frase o párrafo. Que lo llegue a conseguir es otra cosa pero esa, y ahora al menos lo sabréis, era mi intención. 
Bien pues con esto explicado quiero compartir una reflexión que me ha llevado a este cambio. Ha habido días en que me he visto presionada, por mí misma sí pero presionada al fin y al cabo, por publicar tal día, a tal hora, cierto post o cierto relato. Suelo tener más o menos preparadas mis publicaciones pero… Me gusta revisarlas y retocarlas antes y eso requiere que ese u el día de antes le eche un ojo para publicarlas tranquila. Ese “deber” que yo misma me autoimpongo con mi blog, que para muchos puedes ser algo positivo no lo dudo, para mí no es que sea negativo pero sí que en ciertos días lo noto forzado, o incluso me siento mal por engañaros diciéndoos unas cosas cuando en realidad mi estado anímico está a kilómetros de ese sentimiento esperanzador que intento compartir. Esta es una opinión totalmente personal y por lo tanto, no digo que sea lo adecuado a la hora de llevar un blog, simplemente digo que es lo que yo como persona y aprendiz de escritora siento que debo hacer. Así que a partir de ahora no os voy a prometer que tal día de la semana predeterminado tendréis un nuevo post en nuestra guarida, digo nuestra porque tú al entrar en ella formas parte también de ese corazón que alimenta sus historias y reflexiones, simplemente el día que me sienta sinceramente con ánimo, con ganas y sobretodo sienta lo que esas palabras que he escrito dicen y crea en esa ilusión que intento transmitir ese día, tendréis un nuevo post o relato cargado de verdadero amor, de verdadera ilusión y en definitiva de verdaderos sentimientos.
Así que lo que en su día me planteé o mejor dicho estudié que debía plantearme como un blog para captar posibles lectores, captar suena muy mal, prefiero enamorar a posibles lectores, hoy lo veo de otra manera. ¿Por qué no abrirlo a un público más extenso? No voy a dar lecciones de cómo escribir, no estoy a ese nivel, pero… ¿no somos los escritores unos de los sectores que más libros leen? ¿O es que los escritores solo escribimos? Pues bien este blog también es para vosotros y para todos aquellos que os apetezca reflexionar y soñar conmigo. 
Esta es vuestra guarida y crecerá con vuestros pensamientos, sentimientos, reflexiones y como no, pues ella siempre está en el corazón de este lugar, con la literatura. Así que entre todos, hagamos de ella un bonito hogar.
No os prometo nada, tan solo que todo lo que halléis en ella será fruto del amor, la honestidad y la ilusión.

El poder de la lectura en la infancia III

Después de ver las anteriores entradas, donde explicábamos algunos de los beneficios y curiosidades sobre la lectura y os mostrábamos algunas recomendaciones que iban compresas de los 0 a 2 años y de los 2 a los 4, hoy esperamos satisfacer vuestras expectativas con esta tercera y última entrega.

Aquí acaba esta maravillosa y, espero, práctica serie de post sobre curiosidades y recomendaciones de lecturas para los más pequeños de la casa. En esta última entrega he querido abordar el mayor poder de todos que nos brinda la lectura: la imaginación.

¿Y qué es la imaginación?

Según la Real academia española encontramos diversas acepciones sobre el significado de imaginación:

Del lat. imaginatio, -ōnis.

1. f. Facultad del alma que representa las imágenes de las cosas reales o ideales.

2. f. Aprensión falsa o juicio de algo que no hay en realidad o no tiene fundamento.

3. f. Imagen formada por la fantasía.

4. f. Facilidad para formar nuevas ideas, nuevos proyectos, etc.

Yo, personalmente, y mis musas que viven en ese mundo y lo conocen mejor, nos quedamos con la primera y tercera acepción.

Pero he encontrado una, aún, más adecuada que creo que puede estar más relacionada con el mundo de la literatura. En esta dice que la imaginación es la capacidad de crear mundos fantásticos íntimos y propios donde el sujeto es generalmente el protagonista y donde no existe ni límites ni restricciones de ninguna clase para el impulso de su libertad.

La imaginación infantil

Se divide en dos etapas o periodos de la niñez:

  • El primero de 0 a 6 años.

Se caracteriza por un abundante pensamiento fantástico en el niño. En esta etapa el niño no diferencia entre la realidad y la fantasía. Podría decirse que el niño vive constantemente en un mundo real y ficticio del que va entrando y saliendo sin llegar a diferenciar la barrera que separa ambos mundos. Quizás haya adultos más racionales que consideren que esta manera de experimentar el mundo no sea la adecuada para los niños, pero… pensemos en nuestra infancia. ¿Qué recuerdos te vienen de esa maravillosa etapa de cuando tenías 4, 5 o 6 años de edad? ¿A qué jugabas? ¿Quién imaginabas que eras o deseabas ser? Sí, querido adulto racional, todos hemos vivido en los mundos de yupi a esa edad, y no por eso hemos dejado de ser fuertes y maduros. Esa etapa es necesaria y, además, muy positiva para nuestra vida futura.

El desarrollo principal de la imaginación en esta etapa se consigue a través de:

—Juegos en los que la ilusión convierte en seres vivos a pedazos de trapo, de madera u otros materiales.

—La lectura de cuentos adecuados a su edad ayuda a que su imaginación se desarrolle con mayor vigor y que, por lo tanto, perdure con el paso del tiempo, ayudando así a convertirlos en pequeños/grandes creadores de historias.

  • El segundo de 6 a 10 años.

En este periodo la imaginación, aunque sigue formando una importante parte en su día a día, va tomando un carácter cada vez más simbólico y abstracto. Es decir, poco a poco sus ilusiones o imágenes simbólicas se van convirtiendo en conceptos más lógicos.

Los juegos pasan a ser más sociales y complejos y la imaginación depende de caracteres más concretos y precisos, como, por ejemplo: las reglas de un juego.

En esta etapa la lectura cobra una mayor importancia, ya que el niño aparte de escuchar, ahora podrá leer y esto le ayudará a que sus imágenes simbólicas aumenten y las vea en su mente con mayor fuerza y realismo; ayudando a crear un mayor gusto con respecto a la lectura y a encontrar en los libros una infinita diversión.

La imaginación no se enseña, se alimenta

Es cierto que no se puede enseñar, por así decirlo a imaginar, pero si se nace con dicha característica de manera innata, lo que no se debería hacer es, como por desgracia se hace en la mayoría de centros educativos, enjaularla o incluso borrarla.

¿Y qué mejor alimento que estos libros que mi compañera y amiga Carla Rubal Junco, educadora y amante de la literatura, nos recomienda para nuestros pequeños?

Recomendación de 4 a 6 años:

Esta etapa es parecida a la anterior, pues debe predominar aún la ilustración antes que el texto y debe tener un par o más de palabras nuevas para seguir aumentando el vocabulario, siendo la historia sencilla de entender para su edad.

Podemos seguir ofreciéndoles distintos formatos para que exploren los estilos que hay y puedan escoger su tipo de libro favorito.

Respecto a los temas, hay muchísimos temas en la literatura infantil para leerles y enseñarles. Todo sirve para aprender: Las emociones, la autonomía, los valores, la diversión…

He observado que a esta edad le gusta ser partícipes de las historias, pues les encanta prever lo que va a suceder y contarlo. Les gusta mucho los libros de adivinanzas, los libro-juegos, los libros con solapas, los que les permiten encontrar cosas, etc.

También podemos ver que hay algún tema que les llama mucho la atención o, incluso, les apasiona. Es entonces cuando es de gran provecho los libros de conocimiento, pues les ofrecen mucha información sobre aquello que les gusta y aprenden muchísimas cosas (Que se lo digan a unos niños de mi clase…)

Esta etapa es importante para nosotros y para ellos pues ya empiezan a aprender a leer y empieza a despertarse su amor por la lectura. Si les mostramos lo bonito que es leer, lo mucho que se disfruta y la cantidad de historias que hay para descubrir y escoger (sin obligar ni castigar) podemos tener unos amantes de la literatura infantil, como lo soy yo.

Si ese momento aún no le ha llegado no te preocupes, quizá ese amor por la lectura está hibernando y se despierta en primaria o secundaria. Todo llega, lo importante es ayudar a que se genere acercándolo a la literatura infantil de una forma lúdica y especial.

La lista de libros que hay para esta edad es muy amplia, así que os enseño aquellos libros que he trabajado y ha despertado su curiosidad:

  1. El hospital de Litera Tura, autoeditado por la escritora.

Trata la historia de una brujita que cura los libros que están enfermos, sobre todo el de Iris, el cual se ha visto afectado por la terrible enfermedad blanca. ¿Qué hará nuestra brujita? ¿Lo conseguirá curar?

 

  1. La vocecita, de la editorial Kókinos.

Trata la historia de Perico, un camaleón que se limpia su caca en un calzón viejo y roto. Ya se iba a ir cuando le habla una voz ¿Quién es? ¿Qué le dirá?

 

  1. ¡Voy a comedte! de la editorial Kókinos

Trata de un lobo que quiere comerse a unos conejitos pero ambos notan algo extraño en la voz de este. ¿Por qué hablará así de raro? ¿Lograrán escaparse del lobo?

 

  1. Donde viven los monstruos, de la editorial Alfaguara.

Trata de un niño que se va al lugar donde habitan los monstruos y le hacen el rey. Hacen una fiesta y está allí hasta que termina cansándose y tiene que volver a su cuarto.

 

  1. Camuñas, de la editorial OQO

Trata la historia de un monstruo que se quiere comer a una niña pero esta es muy lista y se las ingenia para que no lo haga ¿Cómo? Tendrás que leerlo.

 

  1. Nuna sabe leer la mente, de la editorial Birabiro.

Nuna es una niña que tiene un problema, un niño la ha insultado y no sabe por qué, por eso su madre le da unas gafas mágicas, para que pueda ver lo que piensa la gente realmente y poder tener empatía.

 

  1. La ovejita que vino a cenar, de la editorial Beascoa.

La historia trata de una ovejita que llega a la casa de un lobo muy hambriento, la cual le da muchos problemas y no consigue comérsela. ¿Qué hará al final el lobo?

 

  1. La gran fábrica de las palabras, de la editorial Tramuntana.

Es la historia de un niño enamorado en un lugar donde las palabras hay que comprarlas para poder hablar, y solo la gente rica es capaz de expresarse perfectamente. En ese lugar, hay otro niño que quiere conquistar a su enamorada. ¿Qué hará nuestro protagonista? ¿Por quién se decidirá ella?

 

  1. Yo mataré monstruos por ti, de la editorial Principal de los libros.

Trata la historia de una niña que tiene miedo a irse a dormir porque escucha a una niña monstruo y piensa que la va a sujetar del brazo y se la va a llevar a su mundo donde tendrá que luchar contra los humanos. ¿Qué hará Martina? ¿Qué sucederá al final?

 

  1. Malina pies fríos, de la editorial Pastel de luna.

Trata la historia de una niña esquimal que pesca una sandalia y decide irse a la playa para descubrir cómo es la sensación del calor, pero deberá pasar la prueba del iglú ¿Lo conseguirá?

 

Y hasta aquí la selección de libros para Educación Infantil. Hay muchísimas más joyas, y cada poco va aumentando el número, así que estoy segura de que en las librerías y bibliotecas estará tu libro esperando ser leído, por ti, con las páginas bien abiertas.

Esperamos que os haya gustado esta serie de curiosidad y recomendaciones literarias creadas con todo el amor que, tanto Carla como yo, sentimos por los seres más inocentes y hermosos: los niños.

El poder de la lectura en la infancia II

Después del hermoso poder que vimos, hace dos semanas, que puede tener la lectura en bebés que se están formando en el interior de mamá, y en los bebés de 0 a 2 años, hoy nos toca ver la magia que podemos crear en los niños de 2 a 4 años, mediante la lectura.

No voy a repetirme, ya sabemos la gran cantidad de beneficios que leer les aporta a nuestros pequeños y también, como no, a nosotros, los adultos.

En este post hablaremos sobre ese don que adquiere la voz de un narrador cuando este cuenta con el corazón. Posiblemente ya sabíais que la voz, por lo general, si es tranquila y dulce, relaja a los niños. Pero ¿qué pasa cuando esta voz es la de alguien muy querido como mamá, papá, la abuela, etc. contándonos una interesante historia?

El simple hecho de escuchar a sus seres queridos hablándoles, suele calmar a los niños, pero si además esta voz les está contando una narración llena de fantasía, podrán una mayor atención y por lo tanto adquirir mayores beneficios.

“Las áreas cognitivas del cerebro se estimulan con la lectura y los aspectos emocionales de nuestro desarrollo también evolucionan favorablemente con un libro entre las manos.” Asociación Española de Pediatría

El beneficio de escuchar cuentos

— Hace a los niños más reflexivos, ya que en ellos siempre hallamos mensajes que les ayudan a comprender la forma en que deben de actuar y comportarse en distintas situaciones y sobre todo a: distinguir lo bueno de lo malo. Por lo tanto amplía su sentido común y sensibilidad.

—Ayuda a combatir sus propios miedos. El niño al sentirse identificado, en la mayoría de veces, con las emociones del protagonista, adquiere cierta seguridad ante las pequeñas vicisitudes que en su corta vida se le pueda presentar, y por lo tanto le ayudará a ganar autoestima.

—El cuento es una de las bases para el desarrollo intelectual del niño. Por lo tanto, al contarle una historia, lograremos que entienda las cosas con más rapidez y que su cerebro trabaje con mayor certeza.

—Estimula su memoria y sus ganas de expresarse.

— Siente suma felicidad al sentir a su familiar tan cercano dedicándole un valioso tiempo solo para él, atendiéndolo y mimándolo.

— Relaja el nivel de agitación, por lo que ayuda a dormirlos y/o tranquilizarlos.

“La falta de interés por los temas impuestos puede generar apatía y rechazo ante la lectura, por lo que es conveniente dejarles escoger” explica la doctora Serrano, pediatra.

* * *

En la segunda parte del post mi compañera Carla Rubal (educadora) ofrece una serie de libros que ella, por su experiencia, ha encontrado adecuados para esta edad y para poder extraer el máximo provecho posible del hermoso arte de la lectura.

Lecturas recomendadas en la etapa de 2 a 4 años

A esta edad ya empiezan a tener capacidad de elección y tienen sus propios gustos y preferencias con las lecturas. Además, ya empieza a haber un abanico de temáticas donde poder elegir y disfrutar: Libros sobre emociones, libros sobre animales, libros con valores, libros para disfrutar, etc.

Podemos ofrecerles libros de distintos formatos como los pop-up, los libros-juego, los libros con solapas, libros de conocimiento, álbumes ilustrados, libros de poemas, cuentos, etc.

Deben ser libros que no sean muy complicados para ellos pero que tengan alguna palabra nueva para ir incrementando su vocabulario. Además, son preferibles son los libros con estructura repetitiva y acumulativa, pues favorece que puedan asimilar la historia y la siguen más fácilmente.

Respecto a la temática, adoran los libros sobre animales, sobre temas escatológicos y sobre aspectos que favorecen su autonomía como la pérdida del pañal. Además, he de decir que les encanta leer muchas veces el mismo libro pues así repasan y asimilan la historia.

Y aquí tenéis mis recomendaciones para esta edad:

1.¿Puedo mirar tu pañal? De la editorial SM

Trata de un ratoncito que es muy curioso y quiere ver lo que lleva cada animal en su pañal, abriéndolo mediante una pestaña y observando la caca que hacen, excepto él que no ha manchado nada pues ya usa el orinal.

2.El monstruo de colores, de la editorial Flamboyant.

Trata la historia de un monstruo que se ha hecho un lío con las emociones y una niña le ayuda a meter cada una en su bote correspondiente, mientras va nombrando y explicando cada emoción.

3.Manu en la playa, de la editorial Bang.

Es un cómic de la colección Mamut para niños prelectores. Trata de un niño que se va a la playa y descubre cómo es por primera vez, entonces nos cuesta sus experiencias y descubrimientos.

4.La casa de Tomasa, de la editorial Edelvives.

Trata la historia de una niña que construye casas para sus vecinos, según lo que ellos le piden. Es una historia en rima y con un montón de puertas y ventanas con desplegables para abrir y un gran pop-up al final que va a sorprender a los niños.

5.Por favor, señor panda; de la editorial Nubeocho.

Es una historia sencilla y repetitiva que trata de un panda que ofrece rosquillas a los animales pero al final se arrepiente y no se las da ¿Por qué? ¿Qué sucederá al final? Es un libro perfecto para trabajar la palabra mágica “Por favor”, que es bastante importante en esta etapa.

6.¿A qué sabe la luna? De la editorial Kalandraka.

Es una historia repetitiva y acumulativa, la cual trata de una tortuga que quiere alcanzar la luna pero no llega, así que va llamando a distintos animales para subirse encima e intentar conseguir probarla.

7.Chivos chivones, de la editorial kalandraka.

Es una historia repetitiva y sencilla que trata de unos chivos de distintos tamaños que quieren cruzar un puente para poder comer hierba, pero ahí vive un ogro que quiere comerlos ¿Conseguirán pasar al otro lado?

8.¿De qué color es un beso? De la editorial Algar

Trata la historia de Minimoni, una niña que adora pintar pero que no sabe de qué color pintar un beso, con lo cual va repasando todos los colores relacionándolo con algo que le gusta y algo que no le gusta. De esta forma los niños pueden aprender o repasar los colores, las emociones, algunos animales, las estaciones, algunas comidas, etc.

9.Un poco perdido, de la editorial Milrazones.

Trata la historia de un pequeño búho que se cae del nido y trata de buscar a su mamá, preguntándole a los animales con los que se encuentra y la va describiendo.

Es una historia sencilla y repetitiva que gusta mucho a los niños.

10.Por cuatro esquinitas de nada, de la editorial Juventud.

Trata la historia de un cuadrado que quiere ir a jugar con sus amigos los círculos, pero no puede porque no cabe por la puerta. ¿Qué harán? Es una historia perfecta para tratar el respeto y la diversidad a edades muy tempranas de una manera sencilla.

* * *

Como hemos visto, el niño en esta etapa lo único que busca es aprender, saciar su curiosidad y estar junto a sus seres queridos. Por lo tanto, leyéndoles en voz alta le podemos ofrecer estas tres cosas en una, y además ayudarles a resolver problemas exponiéndole las soluciones que sus fantasiosos personajes de libros nos prestan.

La lectura no debe ser un momento obligado del día; la lectura debe de ser:

“el momento del día”.

En dos semanas os presentaremos el último post de esta educativa serie “El poder de la lectura en la infancia”, en el que estudiaremos uno de los mayores poderes de nuestra mente: “la imaginación”. ¡Os esperamos!

El poderoso placer de la lectura en la infancia I

Beneficios de la lectura antes de nacer

Es importante empezar a crear un vínculo especial con nuestro bebé desde antes de su nacimiento. Aunque la naturaleza es sabia y es capaz de crear un fuerte vÍnculo entre padres e hijos antes de nacer, sin necesidad de esfuerzo, el refuerzo ayuda a que este enlace sea mucho más estable y duradero.

¿Cómo reforzar este vínculo?

Acariciando la tripa ayudamos a que el bebé noté nuestro cariño de un modo más dulce. Ya es capaz de notarlo, sin más, pero de esta manera le dejaremos más claro lo deseado que es.

Hablándole y cantándole: nuestra voz les relaja, tanto la de mamá como la de papá y así cuando nazcan serán capaces de reconocer más fácilmente nuestra voz.

Y… Leyéndole: la lectura es una mezcla de las dos anteriores pues con ella acariciaremos su alma desde lo más profundo de su ser. Empezaremos a familiarizarnos con todo lo que nos deparara su nacimiento, historias para bebes, cuentos, y practicaremos para cuando él pueda juzgar por si mismo si somos buenos o no contando cuentos. Además de ir introduciendo pequeños valores y enseñanzas de la vida implícitas en los cuentos y fábulas que alimenten su alma desde nuestro vientre.

Leerle a tu bebé desde antes de nacer le ayudará a:

  • Su temprana estimulación.
  • Facilitar su aprendizaje en el futuro.
  • Su desarrollo intelectual.
  • Reconocer con mayor facilidad las voces de mamá y papá, lo que le producirá una mayor seguridad y protección durante su desarrollo.
  • Distinguir modulaciones de la voz según la situación, lo que nos será útil para calmarle o estimularle.

¿Cómo leerles?

Con nuestra voz y nuestras emociones durante la lectura, en este momento tan especial entre el bebé y nosotros, debemos transmitirle una sensación de bienestar, protección y cariño.

Sigue una rutina diaria de lectura durante todo el embarazo: con treinta minutos al día será suficiente para que el bebé reconozca tu voz, y si lo haces siempre a la misma hora ambos os compenetrareis, y él sabrá que se acerca ese momento del día tan especial.

Si realizas una rutina lectora durante el embarazo además de todos los beneficios antes explicados, existen muchas posibilidades de que en el futuro se convierta en un gran lector.

Beneficios de la lectura de 0 a 2 años

Alimentas su cuerpo con la leche, su alma con tus mimos y su mente con los libros.

¡Después de practicar durante 9 meses, ahora te toca salir a actuar, y deberías hacerlo bien, ya que tu espectador será exigente!

Muchos de los anteriores beneficios se podrían añadir a esta franja de edad, pero es ahora cuando la lectura más va a repercutir en su vida.

Leerle a tu bebé desde después de nacer ayuda a:

  • Ampliar su vocabulario.
  • Estimular su imaginación.
  • Mejorar sus habilidades comunicativas.
  • Conocer el mundo que les rodea.

Juega a Leerle

Durante los primeros meses, tu bebé captara más tu ritmo y tono de voz que el contenido de lo que escucha.

— Cambia el tono de tu voz o haz voces diferentes para cada personajes.

—Utiliza títeres o haz gestos mientras le lees.

Muéstrale libros con muchos dibujos y colores.

¿Qué leerles?

(Información proporcionada por una auténtica educadora infantil: Carla Rubal Junco)

En esta etapa (desde los 0 a los 2 años) los bebés relacionan los libros a juguetes, así que deben ser libros cortitos, duros y resistentes (y con objetos sonoros o animaciones con las que pueda jugar), captando así su atención, pues con esta edad lo que más le interesa es manipular todo para experimentar nuevas sensaciones.

Los libros que más llaman su atención son aquellos que tienen un dibujo por página y con una palabra o una frase por página. Además, si son palabras o frases musicales que te permitan formar canciones mejor, porque les atrae mucho más. También les encantan los libro-juego y aquellos libros que traten situaciones de la vida cotidiana, pues se sienten identificados.

Enseñar las imágenes a medida que lees puede ayudar al bebé a relacionar palabra-dibujo y entender que el texto y las ilustraciones van unidas, pues nos cuentan lo mismo.

No dediquéis un tiempo excesivo a leerles pues no tienen mucha capacidad de atención, y lo más importante es que debe estar tranquilo, pues si está cansado lo que menos va a querer es escuchar y estar sentado.

Recomendaciones para esta edad

  1. Colección “de la cuna a la luna”, de la editorial Kalandraka

Son libros muy sencillos, pues consiste en mostrar dibujos con la palabra escrita debajo, formando una sencilla canción para cantar con ellos, por ejemplo: “Luna, luna, luna… luna, luna, sol”.

  1. Toca y busca (Los animales/la granja), de la editorial Bruño

 

 

 

 

 

 

 

 

Son libros donde podrán buscar animales y pasar lengüetas, tocando las diferentes texturas que hay en su interior.

  1. Colección toca-toca, de la editorial Combel