¿Por qué escribimos?

Este es un post que escribí para el blog de autores de Sabes Leer, del cual formo parte, y que ahora me gustaría compartir con todos vosotros. No sin antes, invitaros a echar un vistazo a su página web, donde encontraréis un amplio y selecto abanico de autores y sus respectivos libros, para elegir vuestra próxima lectura.

¿Por qué escribimos?

Esta es la pregunta estrella que muchos nos hacen y el resto de personas piensan. Quizás ni nosotros mismo tenemos la respuesta exacta al hecho de por qué un día nos planteamos empezar a escribir.

Y hoy me gustaría haceros reflexionar sobre dicha elección que un día tomamos y de la que os aseguro que no nos arrepentiremos nunca.

Una vez escuché decir a un escritor que existían dos clases de escritores: los que escriben para hacerse ricos y los que escriben para no suicidarse. Esta radical clasificación llamó mi atención, y hasta me hizo plantearme a qué grupo creía pertenecer yo misma. Tras una larga tarde de  reflexión yo diría que estoy entre ambas. No pretendo hacerme rica escribiendo, aunque sí me gustaría poder vivir de ello y tampoco la escritura es una alternativa al suicidio, aunque sí que es una buena manera de escapar de la crueldad y frivolidad del mundo que nos rodea. Así que en parte este escritor tenía razón, pero yo creo que en vez de clasificaciones los llamaría extremos. Son quizás los dos extremos, por los que alguien decidiría escribir. Sin hablar de la pasión por las letras, que está inscrita en todo corazón narrador.

¿Por qué empecé a escribir?

Supongo que escribir, era mi forma de llorar. Cuando ya no te quedan lágrimas que derramar, los sentimientos se acumulan en tu interior y para mí la mejor vía de escape fue la escritura y la lectura. Ambas por igual. Es cierto, que primero descubrí la magia de los libros con la lectura y me perdí durante años en ese mundo de fantasía alejado de la pesadilla que por aquel momento se había adueñado de mi persona. Más adelante, empecé a escribir en un diario mis pensamientos, reflexiones y miedos. Fue entonces, cuando me di cuenta de lo mucho que me ayudaba y, además, gustaba. Pero ese no fue el inicio de mi carrera como escritora, sino que primero trabajé de lo lindo para erradicar mis propios demonios y, una vez alejados de mí, llegó la inspiración a mi vida. Había dejado mi mente libre, para que ésta pudiese anidar en mi cabeza. Y cuando inspiración y sueños se unieron, nació el  germen de mi primera novela: la magia del amor.

Así que regresando al tema del post, si me preguntan hoy en día que por qué escribo, mi respuesta más sincera sería: para ser feliz.

¿Para qué sino hace alguien algo tan arduo como idear una historia, una trama, unos personajes y escribirla, sino es porque durante el proceso se divierte y ante el resultado se siente dichoso?

Y como conclusión final me gustaría dejaros esta pequeña frase, que deseo que os guste:

La escritura nos convierte en mejores personas, nos ayuda a comprender el mundo que nos rodea y, a la vez, nos mantiene a salvo de él.

 

El final de una historia

¿Cuantas veces te has encontrado escribiendo el final de tu novela y… de repente te entra un ansia descomunal por concluir su desenlace?

Pues en este punto es donde me encuentro yo. Me siento muy feliz de estar acabando el primer libro de una trilogía llena de amor y ciencia ficción, todo ello envuelto en una trama que te invitará a conocer un nuevo avance científico que permitirá crear humanos sintéticos con alma, como es el caso del protagonista de esta historia.

Os dejo, en primicia, la imagen del personaje que está a punto de enamoraros.

Siento deciros que de momento no os puedo desvelar mucho más, pero realmente este post lo escribo para tratar de ordenar esas ideas que me vienen a grandes oleadas justo al final de mi historia y que piden a gritos un hueco entre mis páginas. Es increíble que, a pesar de tener un esquema bastante pensado, me sigan surgiendo cambios e ideas originales a estas alturas. Hasta yo misma me sorprendo. Y sin duda, en cuanto acabe este post, me voy a poner a recopilarlas todas para así crear un colosal final para esta primera novela de una gran trilogía.

Y hablando del final de la novela…

Cómo muchos sabéis, aunque el final parece algo de lo más sencillo no lo es. En él tienes que introducir una gran cantidad de escenas a cada cual más sorprendente y tratar de cerrar todos los cabos sueltos que durante la historia fuiste abriendo. Y como es mi caso, dejar alguno que otro sin resolver para dar juego a la siguiente novela de la serie.

No, el final no es fácil, pero estoy de acuerdo en que es, quizás, uno de los momentos más divertidos para el escritor.  Momento en que la excitación se apodera de tu cuerpo para crear algo increíble. Ese final que tú como escritor estabas deseando leer en algún momento de tu vida y que ahora lo estás convirtiendo en una realidad plausible para que otros lectores lo saboreen.  

¿Sabes qué es lo mejor del final?

Que nunca lo es. Como en la vida real, tras él siempre hay un principio que, puedes tomar la opción de continuar en una segunda entrega, o bien, puedes optar por dejar que la imaginación de los lectores lo cree a su voluntad. Tú elijes. La decisión es del autor. Y mientras lo decides, los lectores se están empezando a acomodar en sus sillones, deseosos por degustar ese plato preparado con tanto mimo y dedicación, a la espera de que el sabor penetre en su paladar y lo convierta en una recuerdo inolvidable.

¿Sabes cómo sería tu final ideal como lector? Pues escríbelo.