Reseña: Ensayos literarios de Robert Louis Stevenson

TODA FRASE DEBE SER BELLA

“Ningún libro es perfecto, ni siquiera en su concepción; pero muchos causan las delicias del lector, le hacen mejor y le reconfortan.”

 

FICHA TÉCNICA

Autor: Robert Louis Stevenson 

Obra: Ensayos literarios

Género: Ensayo

Año publicación: Anterior a 1894

Páginas: 214

 

RESEÑA

Robert Louis Stevenson, escritor reconocido principalmente por ser el autor de dos grandes clásicos de todos los tiempos: “La isla del tesoro” y “El extraño caso del doctor Jekyll”.

Este respetable novelista, ensayista y poeta nació en Edimburgo en 1850. Tuvo una vida complicada a pesar de lo que a partir de sus narraciones podamos creer, desde pequeño sufrió de tuberculosis, la cual le causaba fuertes dolores que por las noches le impedían dormir, hasta que después de una vida dedicada a su pasión, la literatura, murió a sus 44 años en un remoto lugar de Oceanía, Samoa. 

Este ensayo, que el autor dividió en tres secciones: “Ensayos sobre el arte de la escritura”, “Bocetos” y “Crítica literaria” es un resorte para todo aquel que desee introducirse en el mundo de la escritura. En el que hallarás pequeñas dosis de la realidad que envuelve al escritor, que te harán reflexionar y, en última instancia, te ayudarán a encontrar por ti mismo la divina trinidad de la escritura: perseverancia, pasión y humildad.

En la primera sección: “Ensayos sobre el arte de la escritura”, Stevenson te muestra gracias a varios ejemplos ilustrativos y a grandes reflexiones que él mismo llevó a cabo, la complejidad de una profesión que para algunos sectores sociales no estaba del todo bien reconocida por aquel entonces, y me atrevería a matizar que aún hoy. En esta parte, la cual considero las más reflexiva e instructiva el autor nos presenta ese mundo literario en el que se ve plenamente inmerso y que en ocasiones, debido a su dificultad, siente como absorbe parte de su oxígeno. Sí, en ocasiones, y esto es una reflexión propia, la literatura nos zambulle más de la cuenta en sus aguas, llegando a sentirnos ahogados, pero sí, como bien dice Stevenson, la amamos con independencia del éxito o la fama, nos sentiremos satisfechos y felices a pesar de esa parte menos agradable que todo arte conlleva.

También en esta primera parte del libro, el autor nos obsequia con unos conocimientos más técnicos de literatura como: la elección de palabras, la trama, el ritmo de la frase y el contenido de la frase. Y nos adentra en temas más complejos como la moral de la profesión de las letras, breves apuntes sobre realismo y comparte con sus lectores una parte de él mucho más personal, al ofrecernos pequeñas pinceladas de los libros que más le han influido, como por ejemplo, D’Artagnan del gran Alejandro Dumas.

En “Bocetos” nos expone una serie de pensamientos camuflados en pequeños relatos que nos ayudan a conocerlo más a fondo. Entre ellos encontramos: Un Satírico, que trata sobre un hombre que no es ni enteramente bueno, ni enteramente mal; Nuits Blanches, que narra una de esas noches de insomnio debido a su insoportable dolor; La corona de siemprevivas, que habla de la muerte; Las nodrizas, haciendo una bonita reflexión sobre esta antigua profesión que a raíz de la entrega de una parte de su corazón, a esos niños que cuidaba, la mujer dejaba de vivir.

Y por último, nos ofrece una concienzuda e introspectiva crítica literaria sobre las narraciones de Julio Verne, las obras de Edgar Allan Poe, “El progreso del peregrino”, de Bagster, y algunas de una novela de Alejandro Dumas: D’Artagnan.

En general, considero que una de las cualidades de este ensayo es que te envuelve en una atmósfera agradable y cercana, permitiéndote disfrutar de su prosa mientras aprendes de su experiencia, reflexiones y consejos. Su manejo de las palabras y su precisión a la hora de escribirlas le dan a este ensayo la fuerza, sinceridad y calidez que convierten a este autor en uno de los imprescindibles de la literatura clásica.

¿Por qué escribimos?

Este es un post que escribí para el blog de autores de Sabes Leer, del cual formo parte, y que ahora me gustaría compartir con todos vosotros. No sin antes, invitaros a echar un vistazo a su página web, donde encontraréis un amplio y selecto abanico de autores y sus respectivos libros, para elegir vuestra próxima lectura.

¿Por qué escribimos?

Esta es la pregunta estrella que muchos nos hacen y el resto de personas piensan. Quizás ni nosotros mismo tenemos la respuesta exacta al hecho de por qué un día nos planteamos empezar a escribir.

Y hoy me gustaría haceros reflexionar sobre dicha elección que un día tomamos y de la que os aseguro que no nos arrepentiremos nunca.

Una vez escuché decir a un escritor que existían dos clases de escritores: los que escriben para hacerse ricos y los que escriben para no suicidarse. Esta radical clasificación llamó mi atención, y hasta me hizo plantearme a qué grupo creía pertenecer yo misma. Tras una larga tarde de  reflexión yo diría que estoy entre ambas. No pretendo hacerme rica escribiendo, aunque sí me gustaría poder vivir de ello y tampoco la escritura es una alternativa al suicidio, aunque sí que es una buena manera de escapar de la crueldad y frivolidad del mundo que nos rodea. Así que en parte este escritor tenía razón, pero yo creo que en vez de clasificaciones los llamaría extremos. Son quizás los dos extremos, por los que alguien decidiría escribir. Sin hablar de la pasión por las letras, que está inscrita en todo corazón narrador.

¿Por qué empecé a escribir?

Supongo que escribir, era mi forma de llorar. Cuando ya no te quedan lágrimas que derramar, los sentimientos se acumulan en tu interior y para mí la mejor vía de escape fue la escritura y la lectura. Ambas por igual. Es cierto, que primero descubrí la magia de los libros con la lectura y me perdí durante años en ese mundo de fantasía alejado de la pesadilla que por aquel momento se había adueñado de mi persona. Más adelante, empecé a escribir en un diario mis pensamientos, reflexiones y miedos. Fue entonces, cuando me di cuenta de lo mucho que me ayudaba y, además, gustaba. Pero ese no fue el inicio de mi carrera como escritora, sino que primero trabajé de lo lindo para erradicar mis propios demonios y, una vez alejados de mí, llegó la inspiración a mi vida. Había dejado mi mente libre, para que ésta pudiese anidar en mi cabeza. Y cuando inspiración y sueños se unieron, nació el  germen de mi primera novela: la magia del amor.

Así que regresando al tema del post, si me preguntan hoy en día que por qué escribo, mi respuesta más sincera sería: para ser feliz.

¿Para qué sino hace alguien algo tan arduo como idear una historia, una trama, unos personajes y escribirla, sino es porque durante el proceso se divierte y ante el resultado se siente dichoso?

Y como conclusión final me gustaría dejaros esta pequeña frase, que deseo que os guste:

La escritura nos convierte en mejores personas, nos ayuda a comprender el mundo que nos rodea y, a la vez, nos mantiene a salvo de él.