El final de una historia

¿Cuantas veces te has encontrado escribiendo el final de tu novela y… de repente te entra un ansia descomunal por concluir su desenlace?

Pues en este punto es donde me encuentro yo. Me siento muy feliz de estar acabando el primer libro de una trilogía llena de amor y ciencia ficción, todo ello envuelto en una trama que te invitará a conocer un nuevo avance científico que permitirá crear humanos sintéticos con alma, como es el caso del protagonista de esta historia.

Os dejo, en primicia, la imagen del personaje que está a punto de enamoraros.

Siento deciros que de momento no os puedo desvelar mucho más, pero realmente este post lo escribo para tratar de ordenar esas ideas que me vienen a grandes oleadas justo al final de mi historia y que piden a gritos un hueco entre mis páginas. Es increíble que, a pesar de tener un esquema bastante pensado, me sigan surgiendo cambios e ideas originales a estas alturas. Hasta yo misma me sorprendo. Y sin duda, en cuanto acabe este post, me voy a poner a recopilarlas todas para así crear un colosal final para esta primera novela de una gran trilogía.

Y hablando del final de la novela…

Cómo muchos sabéis, aunque el final parece algo de lo más sencillo no lo es. En él tienes que introducir una gran cantidad de escenas a cada cual más sorprendente y tratar de cerrar todos los cabos sueltos que durante la historia fuiste abriendo. Y como es mi caso, dejar alguno que otro sin resolver para dar juego a la siguiente novela de la serie.

No, el final no es fácil, pero estoy de acuerdo en que es, quizás, uno de los momentos más divertidos para el escritor.  Momento en que la excitación se apodera de tu cuerpo para crear algo increíble. Ese final que tú como escritor estabas deseando leer en algún momento de tu vida y que ahora lo estás convirtiendo en una realidad plausible para que otros lectores lo saboreen.  

¿Sabes qué es lo mejor del final?

Que nunca lo es. Como en la vida real, tras él siempre hay un principio que, puedes tomar la opción de continuar en una segunda entrega, o bien, puedes optar por dejar que la imaginación de los lectores lo cree a su voluntad. Tú elijes. La decisión es del autor. Y mientras lo decides, los lectores se están empezando a acomodar en sus sillones, deseosos por degustar ese plato preparado con tanto mimo y dedicación, a la espera de que el sabor penetre en su paladar y lo convierta en una recuerdo inolvidable.

¿Sabes cómo sería tu final ideal como lector? Pues escríbelo.